miércoles, 10 de enero de 2018

KERALA - FORT KOCHI

Tras un recorrido en tren desde Mysore en el vagón «executive» (con sala de espera privada en la estación y todo), charlando por los codos con mis rico/as colegas de viaje (tan amables y simpáticos como el resto de la población india)- duermo en un hotelito cerca del aeropuerto de Bangalore. Al dia siguiente toca madrugón para el vuelo a Cochin, Kerala.


Y ya estoy en el tropico utópico!

Kerala es el estado más desarrollado socialmente de la India: el mejor en Igualdad de clase y género, Educación, Sanidad, Limpieza, Seguridad.... El secreto? Un Partido Comunista (democrático) elegido, solo o en Frente Amplio, casi ininterrumpidamente desde 1957. Aquí se ve la Hoz y el Martillo, el Che, las siglas CPI en todos los rincones, urbanos o rurales...»

Fort Kochi (la isla que constituye el casco antiguo colonial y centro turistico) no me impresiona excesivamente a primera vista, la verdad. Sus zonas más bonitas están, en mi opinión, excesivamente explotadas. Tienda tras tienda y chiringuito tras chiringuito tapan lo que debieron ser preciosos barrios coloniales, especialmente el Barrio Judio... pero pronto le encontraré la gracia.
(Aquí tenéis las célebres redes chinas de pesca, traídas por los portugueses):


Primero, en cuanto te alejas un poco de las rutas de los turistas (quienes, por lo visto, suelen animales de rebaño y costumbres fijas) aparece un Fort Kochi encantador, con una fuerte presencia católica (ex colonia portuguesa) y secundariamente musulmana (gran enclave comercial maritimo). Tranquilo y colorido, lleno de preciosos murales y pintadas, es una gozada para patear e intentar descubrir tantos como sea posible....




El segundo motivo se llama Jasmine Homestay, la sencilla y acogedora casa de Jolcy, su marido y sus dos hijos. Me recibe la risa de la India, y no me deja hasta mi partida ... y qué increibles desayunos por 80 céntimos de euro! Gracias mil, Jolcy!




Y el tercero es la vida cultural. Entre caminata y caminata me hago una hora y media estupenda de Hatha Yoga, me emociono con increíbles bailarinas de danzas clásicas indias, en un Festival al aire libre (gratuito) intento seguir una antiquísima farsa musical -con criticas sociales incluidas- sobre las desventuras del Dios Krishna cuando se le ocurre volverse humano por un rato; y me fascino con historias del Ramayana interpretadas por marionetas de sombra...




!Menuda fiesta cultural! Y por falta de tiempo he tenido que dejar montones de cosas apetitosas... habrá que regresar algun día para disfrutarlas!

Y, para terminar, esto es lo que en un restaurante de Fort Kochi te sirven cuando pides: «Pescado frito sólo con sal, por favor, NADA MÁS, sí, estoy muy segura»
Os imagináis lo que picaba el rebozado rojo?
Yo pregunto: «ESTO es «Pescado frito SÓLO con sal?
Respuesta (con cara de mucha pena): «Pero es que si no no sabrá a nada....»
Yo respondo: «Pues sabrá a pescado, creo yo!»
En fin, con una proporción de arroz de 5 a 1 estaba muy bueno....


martes, 9 de enero de 2018

MYSORE

Tras dormir a pierna suelta en el tren nocturno, yo sola en un cómodo y fresquito compartimento (a pesar de haber salido con 1.30h de retraso) llegó a las 7 de la mañana a Mysore, dejo el equipaje en el hotel y me largo a ver cómo despierta la ciudad.


Y ya a la primera veo lo absurdo de intentar generalizar un continente como la India: ciudad monumental de los Maharajas, incomparablemente más limpia, urbanizada y tranquila, aquí no se ven los destrozos provocados por el rapidísimo crecimiento de Bangalore o la pobreza del distrito de Anantapur.





Eso sí, es mucho más turística y empiezan a aparecer los primeros intentos de interesarte en tiendas y servicios... aunque siempre de buen rollo y suelen desistir al segundo intento: para quien ha estado en Egipto y Marruecos eso no es na!

Cómo a mí me gusta, más que los sitios notables me interesan las caminatas entre ellos, así que me pateo 18 kms entre mi hotelito, el Ayuntamiento, colorido Mercado Central, precioso Zoo victoriano (no me gustan los animales cautivos, pero sus instalaciones son de dignas a excelentes, los jardines encantadores y limpisimos gracias a las normas draconianas: requisada y a consigna toda bolsa de plástico, y te hacen pagar 10 rupias y te etiquetan los envases de agua o refrescos, y sólo  te las devuelven al enseñarlos a la salida... y en. fin, disfruto lo mío  viendo al personal local gozando de su ocio)...



El plato fuerte de la ciudad es el espectacular Palacio de los Maharajas; supervistoso, sin duda, aunque cada vez le veo menos la gracia a ver maravillas apretujada e,n un río de turistas: la verdad es que a mí me corta el rollo...





Por la noche, y para terminar de romper tópicos, consigo mi cena india poquito (totalmente sin parece poco menos que imposible) picante. Aleluya!

jueves, 4 de enero de 2018

ANANTAPUR




Después de un lento pero comodísimo viaje en tren (4 horas), con la sola compañía del joven ingeniero Nitin en mi compartimento de segunda clase con aire acondicionado, llego a uno de los destinos mas esperados del viaje: Anantapur, el segundo distrito más desertificado y uno de los más pobres de la India.

 Alli trabaja la Fundación Vicente Ferrer (aquí se llama Rural Development Trust), con los que colaboro hace muchos años, últimamente también como voluntaria del grupo de Manresa.



La FVF invita a toda persona que lo desee (colaboradora o no) a pasar hasta tres noches en su campus, alojamiento y comida incluidos, conociendo sus diversos proyectos. 

Y qué proyectos!: 2.500 trabajadores de la FVF (todos indios excepto Anna Ferrer, viuda de Vicente y leyenda viva de la cooperación para el desarrollo) junto con varios cientos de voluntario/as especializados llegan a más de 3 millones de personas en 3.500 pueblos, castas bajas y grupos tribales, abordando simultaneamente los problemas de Medio Ambiente, Vivienda, Sanidad, Educación, Mujer y Personas discapacitadas. Un mega proyecto que empezó modestamente y que el año que viene cumplirá 50 años de increíble eficacia,


Anantapur es aún más caótica que Bangalore, si cabe, y el corto recorrido en Rickshaw (o tuktuk) hasta el enorme campus de la FVF no es apto para constituciones delicadas, pero al fin llego. Luces de Navidad por todos lados, y preparaciones para el show de fin de Año de la Fundación, en la que alumno/as y trabajadore/as montan sus números antes de cortar la tarta de Año Nuevo.

La recepción es maravillosa, qué calidez y generosidad! Ceno en casa de Lancy, primer niño apadrinado de la FVF y frecuente visitante de Barcelona como portavoz de la organización. La fiesta, divertidísima. Los del Estado Español nos apartamos un momento para tomar las uvas al son de campanadas de olla y cucharón.

Nuestros tres días (hay muchos visitantes, más de 2.000 al año) consisten en continuas visitas a diferentes proyectos de la Fundación: Shangams (o grupos de autoayuda de mujeres), potabilización de agua, escuelas, hospitales, servicios para personas discapacitadas, y lo para mí más importante: visitar a Vinod, mi segundo niño amadrinado, y al shangam al que ayudo.


Y vaya tres días! Entre grandes palizas de coche por la India rural con las simpatiquísimas y supereficientes traductoras de la FVF (hay 60, y muchas de ellas hablan catalán!), experiencias inolvidables con medio pueblo recibiéndonos en cada aldea, risas, canciones, bailes, y peleas de globos… pero sobre todo, emociones a flor de piel y alguna lágrima....




Unos cuantos recuerdos de entre tantos:

-Sólo en el apartado pueblito de Vinod la FVF está construyendo 97 casas donde antes había chozas; hay 130 niños amadrinados, escuela y centro de salud nuevos … Y de lo que están más orgullosos: todos los padres y madres, jornaleros agrícolas de castas bajas, son analfabetos, TODOS, pero sus hijo/as ya no lo serán, tras haber alcanzado el 100% de escolarización de niñas y niños. 

Vinod me dijo que piensa ser ingeniero, y si sigue siendo buen estudiante, que parece que lo es, lo conseguirá con la ayuda de toda/os. 

-El dinero que las financiadoras aportamos al proyecto “De mujer a mujer” va en parte a la lucha de los shangams contra la violencia de género, matrimonios tempranos, trata de mujeres,… y 4.000 rupias se las llevan ellas mismas para sus proyectos de autoempleo: compra de ganado, tiendas, artesanía…

Pero se les ingresa poco a poco cada mes en su propia cuenta bancaria, y sólo la pueden retirar al cabo de varios años durante los que se han de reunir cada mes para formarse, turnándose en las tareas de liderazgo. Así sus maridos les permiten salir de casa y reunirse con el incentivo del dinero, pero a la que llevan un año juntas ya son una fuerza viva y agentes de cambio, empoderadas, en casa y en el pueblo, y pobre del marido que intente abusar o hacerse con los fondos…. 



La reunión con Anna fue otro de los momentos mágicos: creo que es mejor comunicadora de lo que era Vicente a pesar de su cerrado acento inglés (del que ella misma se ríe), y de lo mucho que compartió me quedo con el cómo estuvieron sus primeros 25 años trabajando en sólo 200 pueblos, superando sus problemas y errores, adquiriendo experiencia y consolidando equipos de trabajo extraordinarios. Hasta entonces no disponían de fondos propios, sino de subvenciones de grandes ONGs como Plan Internacional. Sólo entonces se atrevieron a crear la Fundación Vicente Ferrer en el Estado Español, y con el enorme prestigio adquirido “explotaron” hasta las cifras de mareo de la actualidad.




 


Cómo podéis ver, empiezo y no termino con esta inolvidable experiencia. Quien esté interesad@ en conocer más, en su web hay toneladas de información.

Yo me voy con pena, hacia la elegante Mysore, y de allí a la bella e izquierdista Kerala…



lunes, 1 de enero de 2018

BANGALORE

Tras un día de vuelos y esperas (suerte del precioso como un museo y comodísimo aeropuerto de Bombay, con sus estupendos sofas para dormir – ya podían aprender en El Prat!), ya estoy en Bangalore!

He reservado un hotelito en un barrio céntrico pero barato -el Majestic- parecido al Raval de Barcelona. Me encantan las zonas populares, y así podré desplazarme a pie a todos lados. Me alegro de haber resistido la tentación de reservar un coche por para llevarme allí (45 kms); el transeúnte al que pregunto por la parada de taxis me asegura que el autobús del aeropuerto me deja al lado del hotel, me acompaña hasta la parada, habla con el conductor para que me avise al llegar…


"Respeten la disciplina de carril" JA!!!

En la hora de recorrido (más un rato de parada por un manifestación, que aprovechamos los pasajeros para hacer amistad y contarnos la vida – aquí se toman la vida con calma- ya se aprecian los increíbles los contrastes entre los barrios lujosos y modernísimos y los modestos y caóticos, y la negociación constante por cada metro de espacio entre camiones, buses, coches, rickshaws, motos, cientos de peatones, perros y alguna vaca…. Las normas de tráfico se ignoran, aquí gana quien los tiene mejor puestos…

Y lo curioso es la tranquilidad con la que se lucha por avanzar; incluso los bocinazos son cortos y amables, no como en casa; aquí suenan más como un “ey, que aquí estoy” y no como un “apartaos, capullos” .


El día siguiente lo dediqué a conocer Bangalore como a mí me gusta: caminando. 17 kms desde mi hotel al Templo del Gran Toro, lleno de devotos endomingados haciendo ofrendas; de allí al Jardín Botánico a ver cómo se relajan los bangaloreses ( y el único sitio donde vi a otros occidentales: dos señoras de mi edad) y por último al Palacio del s. XVIII del sultán Tippu, antes de volver andando, pasando por la zona del Mercado Central. Y menuda zona es!

Toda una experiencia de asalto a los sentidos, pero absolutamente fascinante: color, olor, ruido, movimiento, con oasis de tranquilidad. Y la gente, siempre maravillosamente cálida y amable.

Y cruzar docenas de calles y carreteras auténtico deporte de aventura. Y los peatones supertranquis, ni una carrera! Nervios de acero!

En fin, el truco es pegarte a un grupo y cruzar con ellos, hagan lo que hagan. A donde fueres...
Lo de las vacas por la calle es verdad....









En resumen, poco turisteo pero disfrute total tomándole el pulso a la ciudad.

P.S. Un único punto negro: los indios y yo no nos ponemos de acuerdo en el concepto “picante”: lo que para ellos es “not spicy” para mi es “insoportablemente spicy”. En fin, ya nos entenderemos…

En marcha!


Por fin llegó el 28 de diciembre! Tras muchos meses de soñar y preparar, y dias de hacer y deshacer la mochila hasta conseguir meter la ropa para cinco meses desde calor tropical hasta 10 grados bajo cero. Suerte de la experiencia del Camino! 
El secreto está en las capas y la ropa técnica....

Mil gracias a la familia y amigas que vinieron a despedirme al aeropuerto... Fue emocionante!!!



b
Allá voy mundo!

domingo, 10 de diciembre de 2017

Itinerario India

Abordando los últimos preparativos! Visados, billetes de tren, cuidado de mi piso durante mi larga ausencia...

Aquí os pongo mi itinerario en mi primera parada: el precioso Sur de la India y SRI Lanka, con enlaces a mis alojamientos, actividades y precios (por si le son útiles a alguien para planificar sus propios viajes). Y también alguna imagen y enlaces con informacion sobre los sitios que visitaré. !Que ganas les tengo!

Por cierto, si queréis que se os notifique cada vez que ponga una entrada nueva en el blog, dejad vuestra dirección de correo electrónico en la casilla superior derecha.



playa de Negombo, Sri Lanka