martes, 27 de marzo de 2018

NAHA

Tras aproximadamente 3 horas de vuelo desde Osaka llegamos a Naha, capital de la isla de Okinawa en el archipiélago del mismo nombre.

La historia de Okinawa está marcada por la terrible batalla que la destruyó casi completamente en la II Guerra Mundial, y costó la vida a 140.000 civiles y 100.000 militares entre los militares japoneses y estadounidenses, y la ocupación norteamericana de la isla y establecimiento de una fuerte presencia militar plagada de abusos hasta la actualidad, lo que provoca gran resentimiento en un alto porcentaje de la población de la isla, que sin embargo depende en muchos aspectos de los ingresos provenientes de las bases (es la prefectura más pobre de Japón).

En cuanto llegamos a Naha vemos las diferencias: su relativa pobreza, su antigua cultura ryukyu de clara influencia china, y el encantador caracter de su gente, mucho más abierto y espontáneo que el resto de los japoneses.

Naha no es nada especial, pero disfrutamos del ajetreo de su calle principal, de los productos tropicales de su mercado, y de los pasteles y helados de boniato morado... buenísimo!

Arrecifes de coral rodean las islas del archipiélago

Los japoneses, grandes o pequeños, suelen quedarse «fritos» en los trayectos.

Los leones-perros shisa, guardianes de los hogares, se ven por todas partes (también en las tiendas de souvenirs)

Ambiente tropical en las calles

Playa urbana entre el monorail y la autopista

Al cole!


El sanshin, instrumento de tres cuerdas tipico de Okinawa


Da pena comerse estos pescados tan espectaculares, deberían lucirse en un acuario...







lunes, 26 de marzo de 2018

OSAKA

Saliendo de Kioto, y de camino al archipiélago de Okinawa, paramos una noche en Osaka.

Suficiente para apreciar la típica mezcla de tradición y modernidad de las ciudades japonesas, y de abrumarnos con los célebres y loquísimos barrios comerciales y de entretenimiento de Shinshuibari y Dotombori. !Qué pasadas!


A ver el camino a nuestro alojamiento...

Monje budista pidiendo en la puerta de la estación de Osaka



También en Japón hay barrios populares, y nuestras pensiones suelen estar en ellos...

Pero suelen ser perfectamente cómodas, «a la japonesa»


Increíble animación con un punto hortera muy japonés en el canal de Dotombori





Junto a la célebre noria ovalada del canal


Degustando los tipicos takoyaki - buñuelos rellenos de pulpo



El antiguo anuncio del corredor de Glico (una marca de alimentación), uno de los símbolos de Osaka



A casita descansar, con la cabeza dando vueltas... Qué locura!

viernes, 23 de marzo de 2018

NARA

Situada a una hora de tren de Kioto, la antigua ciudad imperial de Nara merece ampliamente una visita, y para allí nos fuimos.

















jueves, 22 de marzo de 2018

KIOTO

Llegamos a Kioto desde Nagiso en los Alpes con el baratisimo pase JR Seishun 18: Todos los trenes y kms que quieras en un dia por  18 euros. Para distancias largas hay que cambiar de trenes varias veces ya que no sirve para los trenes mas rapidos, pero si no tienes prisa puedes disfrutar del viajar tal como lo hacen los japoneses, y ahorrarte el pastón de la trampa para turistas que es el Jr Pass.

En Kioto nos despedimos de Masato: a partir de ahora nos apañamos sólos. Y es bien fácil: gracias a Internet, al estupendo programa GPS offline Maps.me y a la exquisita amabilidad de los japoneses (quienes superan cualquier barrera idiomática, tiran de Google Maps para localizar lo que sea, y se apartan de su camino para acompañarte) moverte por tu cuenta en el Japón actual es coser y cantar, y muy divertido!

 Llegando a Kioto en tren, con un frío que pela....


Acercándonos a nuestra casa de huéspedes Costa del Sol (tal cual!)

En la recepción del Costa del Sol, salero japonés

Afortunadamente, coincidimos con el precioso Festival de las Luces en el barrio tradicional de Higashiyama. Con la iluminación convencional apagada y sustituida por faroles japoneses, los numerosos templos y tiendas y restaurantes bellamente iluminados y abiertos al publico hasta tarde, y muchas actividades en las calles -músicas, pasacalles, exposiciones de Ikebanas...- los kiotenses (muy pocos occidentales) se echan a las calles, muchos con sus ropas tradicionales. Qué gozada patearse el barrio absorbiendolo todo!








Niños de las escuelas informando sobre como disfrutar del fuego evitando sus peligros






En los días siguientes disfrutamos de un hermoso Kioto más tranquilo y tradicional que Tokio -se ven muchos kimonos por las calles-, con montones de templos, jardines y zonas antiguas para visitar, y afortunadamente aún no abrumado por las avalanchas de turistas que lo invaden durante las temporadas altas (con alguna excepción, como Arashijama en Domingo.
























Y descubrimos un exquisito restaurante vegetariano (aleluya!) excelente a un precio fantástico, menú japonés completo con profusión de platitos por 10 euros. Quién dice que Japón es caro?